Pescado y nuestros hijos

Habitualmente si a los niños no les gusta el pescado suele ser culpa nuestra.

¿Pensabas que el pescado tenía menos proteínas que la carne? Realmente los pescados tienen una cantidad similar de proteínas que la carne y el huevo, mayor en los mariscos y los pescados azules. Además las proteínas de estos alimentos son de alto valor biológico, es decir, aquellas que contienen todos los aminoácidos esenciales, sustancias que el organismo no puede fabricar y que necesita que se las aportemos por medio de los alimentos.

Las proteínas son los nutrientes más necesarios para que los músculos y los órganos crezcan y se desarrollen. Y tus hijos las necesitan en su justa medida, para crecer correctamente.

De acuerdo, hasta aquí la teoría, los niños tienen que comer pescado, pero ¿cómo conseguirlo?… Aunque os pueda parecer lo contrario, no resulta tan difícil que vuestros hijos se deleiten comiendo pescado, y probablemente, la culpa de que no lo hagan la tenemos los padres… Vamos a repasar algunos de los errores que habitualmente cometemos. Seguir nuestros consejos y veréis cómo dentro de poco vuestros peques comen pescado sin problemas…

Primer error: Elegir pescados con espinas

Hay que reconocer que a nadie le gusta encontrarse con las espinas del pescado. Si alguna vez os habéis atragantado con alguna comprenderéis la aversión que los niños le pueden tener. Es cuestión de supervivencia…

La solución es bien sencilla: ofrecerle siempre el pescado en filetes o en lomos siempre limpios de espinas, y evitar las rodajas, donde es más sencillo encontrarlas, al menos hasta que sean más mayores y sepan lo que están comiendo.

En este caso os aconsejamos que os aprovechéis de la gran oferta de pescado: merluza, lenguado, emperador, cola de rape…

Segundo error: El sabor
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Los niños tienen que comer pescado, es cierto, pero también es cierto que algunos pescados tienen un sabor excesivamente fuerte que desagrada el fino paladar y olfato de los niños. ¿Por qué no disimuláis su sabor?… Podéis macerarlos con limón, aceite y hierbas aromáticas o acompañarlos de salsas y diferentes guarniciones.

Tercer error: La forma de cocinarlo
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Otra cosa que también influye en su sabor es la forma de cocinarlo. Tener en cuenta que hervido o a la plancha, su sabor y olor es más pronunciado. ¿Por qué no probáis otras formas de cocinarlo? El salmón al papillote, por ejemplo, tiene un suave sabor que no tiene nada que ver con el sabor y olor que tiene cocinado a la plancha. Otras maneras de preparar el pescado son el horno, empanado, rebozado…

Cuarto error: Cocinarlo siempre igual
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Quieren ver platos diferentes, divertidos y llenos de color. Probablemente se aburren de ver el pescado cocinado siempre de la misma manera.
Probar a acompañarlo con guarniciones que llamen su atención o con salsas nutritivas en la que puedan mojarlo y de esta forma disimular su sabor con otro que les gusta…

Y por supuesto, el gran truco es mezclarlo con sus platos favoritos: pasta con atún y gambas, paella, pizza marinera, hamburguesa de pescado, empanadillas, croquetas, brochetas… Poniendo un poquito de imaginación os daréis cuenta de que hay muchas posibilidades.

¿Quieres algunas ideas?

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